Es un mal que aqueja a todos los sectores económicos de nuestro país. El tamaño medio de las empresas es raquítico y faltan medianas empresas que empleen entre 50 y 500 trabajadores, con un exceso considerable de microempresas con uno o dos empleados. Eso según los patrones de la OCDE, una asociación que agrupa a países desarrollados en su mayoría. Un país como Alemania es lo que es a nivel económico por la abundancia de esas medianas empresas; las mittelstand, como son conocidas en alemán.
Diría que esto sucede especialmente en nuestro país en el sector de la comercialización de inmuebles de segunda mano, que en un porcentaje abrumador está constituido por empresas con un gerente/captador, un vendedor y una coordinadora. En uno de los estudios del sector que elaboró UCI en plena burbuja inmobiliaria, las ventas de una Agencia no llegaban a 1’5 operaciones de media cada mes. De hecho, una parte considerable del sector se mueve alrededor de un poco más que un mero autoempleo.