
Bitcoins: ¿el dinero del futuro?
El interés de las criptomonedas estriba en su posibilidad efectiva de medio de pago en las transacciones de bienes materiales.
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La sociedad actual avanza a la velocidad de la luz, y ante el actual contexto de crisis económica causada por la COVID-19, las alternativas de inversión en el mercado virtual de las criptomonedas están cogiendo fuerza. El precio de la más conocida, el bitcoin, se sitúa en 41.000 de nuestros euros, una cifra cuadriplicada desde el último semestre de 2020. La popularidad de las criptomonedas alcanzó su auge cuando Elon Musk sugirió que se podrían adquirir Teslas con la criptomoneda que nació como un juego, Dogecoin.
Y es que las criptomonedas, como concepto de inversión, son interesantes si se puede traducir en la adquisición de bienes materiales, ejecutando así su aplicación más pragmática y solventando los posibles problemas de liquidez del comprador. El mercado inmobiliario sería un buen ejemplo, pues, aunque no existe una legislación determinada que regule el uso de las criptomonedas, adquirir una vivienda mediante bitcoins es posible y legal. Imaginemos que queremos adquirir un inmueble y a día de hoy poseemos el valor equivalente de esa vivienda en bitcoins: se deberá traducir la criptomoneda en la divisa del país en el que queremos comprar el piso y formalizar todos los trámites necesarios con la Agencia Tributaria.