El importante papel que juegan las emociones en las campañas publicitarias es un concepto ampliamente establecido, sobre todo desde que en los años sesenta se puso de moda en las agencias de Madison Avenue la incorporación de psicólogos a los equipos de investigación y como herramienta imprescindible para los departamentos creativos. Es cierto que pecaron inicialmente de un cierto enfoque freudiano, como cuando veían ocultos deseos sexuales detrás de la adicción a las coca cola, por el atractivo inconsciente de las turgentes formas que tienen sus peculiares botellas. Ahora sabemos que la adicción a los refrescos azucarados tiene más que ver con el azúcar que con las fantasías sexuales, pero esa es otra historia.
Según la IPA dataBank, que reune más de 1.400 casos de estudios elaborados en base a campañas publicitarias por sus Agencias publicitarias asociadas, las campañas con contenido emocional obtienen resultados que prácticamente duplican los de las campañas meramente racionales (36% obtienen sus objetivos frente al 19%) y que igualan prácticamente a los resultados de las que mezclan argumentos racionales y emocionales.